El teleférico del Parque Nacional de Chicamocha deja ver a Santander desde las alturas

octubre 2, 2009

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En Santander es posible volar. Quienes vienen aquí en busca de aventura encuentran los parapentes, esas alas arqueadas de colores en las que turistas de todo el país y de varias partes del mundo se lanzan al vacío, acompañados por un piloto experto, para apreciar desde arriba los campos de tabaco y los paisajes áridos de esta tierra arcillosa.

Sin embargo, en este departamento del nororiente de Colombia también es posible surcar los aires sin necesidad de sentir emociones fuertes. Una experiencia perfecta para quienes no son tan arriesgados, y que permite disfrutar de un panorama aéreo único es montar en el teleférico del Parque Nacional del Chicamocha (Panachi).

Esta atracción, inaugurada en enero de este año, se encuentra a unos 45 minutos de Bucaramanga, en la vía que conduce a San Gil, y en la que las curvas se repiten con la misma frecuencia con la que en Santander se encuentra uno con restaurantes donde se prepara carne oreada.

Al llegar a Panachi el sol golpea con fuerza y casi que asfixia, con una temperatura que rodea los 32 grados centígrados, así que es buena idea llevar gorra, usar bloqueador solar, tener siempre a mano una botella de agua y cubrirse el cuello con un pañuelo.
Aquí, por supuesto, también llama la atención el paisaje.

El cañón, de 108.000 hectáreas, se formó hace 4.600 millones de años en un lugar que antes era un inmenso lago, que permitió la formación de cavernas y albergó a animales nadadores de los que aún se hallan restos. Aquí, se ve una impresionante zanja entre dos montañas que, en promedio, mide 2.200 metros de profundidad y 227 kilómetros de largo.

Este es el escenario del viaje, que puede durar un par de horas si se hace de ida y regreso, y sin afanes, entre el parque y la Mesa de los Santos, un sitio de descanso al que llegan los bumangueses en busca de clima fresco.

Para hacerlo y recorrer los 6,3 kilómetros que separan ambas estaciones hay que subir a una de las 38 cabinas del teleférico, en cada una de las cuales caben seis personas, cómodamente. Se sale del parque, situado a 1.400 msnm y se baja a los 800 metros donde discurre el río Chicamocha para luego emprender el ascenso hasta los 1.600 msnm en los que se encuentra la Mesa de los Santos.

El viaje toma 40 minutos en cada sentido. A través de las ventanas de la cabina se ven la aridez de esta tierra roja, cactos desperdigados en las laderas, pequeñas plantaciones de tabaco y árboles frondosos cerca de las orillas del río. A eso de las 5 de la tarde, cuando el cuerpo vuelve e refrescarse gracias a que el sol ha comenzado a caer, el espectáculo ya es otro: los diferentes matices de naranja, amarillos y rojos que juegan en los bordes del cañón. Es hora de partir. Ya habrá tiempo de regresar para volar otra vez por Santander.

Si usted va

La entrada al parque cuesta 10.000 pesos para adultos y 5.000 para niños.

Montar en el teleférico vale 30.000 pesos para adultos y 15.000 para niños. Tenga en cuenta que funciona sólo hasta las 4:00 p.m.

En Panachi también se encuentran un parque con cabras, otro con avestruces, un tobogán, una pista de buggies y una pista de patinaje que simula el hielo.

Está abierto de martes a jueves, de 9:00 a.m. a 6:00 p.m., y de 9:00 a.m. a 7:00 p.m. los viernes, sábados y festivos. Los domingos, de 8:00 a.m. a 7:00 p.m.

Más información en www.parquenacionaldelchicamocha.com
ó en los teléfonos 313 433 9379, (7) 657 4400, 313 466 434.

Hello world!

octubre 2, 2009

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